
Erase una vez un gato de bonitos ojos y suave pelo, Erase una vez un gato valiente, enamorado de la luna, al que ella correspondia dejando dibujar su silueta negra en el fondo dorado de su ser en la noche.
El gato quiso volar y quebró el espejo que sostenía a la luna, la vio caer en mil fragmentos que formaron mil estrellas.
Cada estrella tenía algo de ella, pero el triste gato nunca pudo reconstruir su cierto amor. Asi vagaba de estrella en estrella arañando el cielo cada vez que sentía algo parecido a aquella noche.
Ninguna estrella quiso ser luna y asi el orgulloso gato siguió fiel a su quimera en la que siempre quiso creer.

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